Esta receta no sólo posee unos buenos valores nutricionales sino que es muy rica de sabor y apta para muchos grupos de intolerantes y alérgicos.
A nivel nutricional destacamos el aporte alto de proteína vegetal de alta calidad procedente de la soja y el alto contenido en antioxidantes como el betacaroteno. Echad un vistazo al artículo en el que explicamos cómo aumentar las proteinas vegetales y como complementarlas.
Al no contener huevo y tener un aporte bajo de grasas (todas ellas insaturadas), es apropiado para dietas enfocadas a bajar el colesterol.
En una dieta de pérdida de peso también es fácilmente integrable ya que su contenido en grasas y azúcares añadidos es muy bajo dando lugar a un dulce ligero en calorías.
Si lo hacéis con yogur de soja es una receta vegana y apta para alérgicos e intolerantes al huevo, proteína de la leche y lactosa.
Tampoco contiene gluten siendo adecuado para intolerantes no celíacos. Los celíacos deben comprobar que los ingredientes no contienen trazas de gluten.

Tampoco contiene frutos secos aunque, si no toleráis trazas, debéis revisar los etiquetados de los ingredientes.
Los intolerantes a la fructosa deberían tolerarlo bien al contener poca. Si son muy sensibles, eliminar el sirope de ágave o sustituirlo por azúcar de caña BIO.
Para los diabéticos no es del todo adecuado ya que la zanahoria cocida eleva el índice glucémico de la receta a pesar de la fibra que aporta así que con precaución y en pequeñas cantidades.








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