Por un lado tenemos la canihúa que es una semilla similar a la quinoa en propiedades nutricionales pero de menor tamaño y mayor sabor. Está considerada como una quinoa salvaje. Ella nos aportará proteína vegetal de alto valor biológico a la ensalada, fibra, ácidos grasos esenciales y muchas vitaminas y minerales. Hay que destacar su alto poder saciente.
Por otro lado tenemos el kale en polvo con grandes cualidades antioxidantes entre otras propiedades. Las ensaladas es una fácil manera de introducir este superalimento en nuestra dieta.
El aguacate nos va a proporcionar la parte grasa de la receta. Ya sabéis que el aguacate aporta grasa poliinsaturada cardiosaludable.
La calabaza aporta dulzor a la receta y los buenos betacarotenos que aumentan el poder antioxidante de esta ensalada (y si quieres darle un toque crujiente, añade un puñado de snacks de calabaza de Vitasnack).
Por otro lado destacar que es una receta vegana, sin huevo ni leche, apta, por tanto, para alérgicos e intolerantes a estos alimentos y a la lactosa.

Tampoco contiene gluten ya que la canihúa no lo contiene pero recuerda que, si eres celíaco, debes buscar ingredientes certificados sin gluten para que no contengan trazas.
Los intolerantes a la fructosa la tolerarán o no dependiendo de su grado de intolerancia. El sirope de ágave es lo que mayor problema les puede dar por lo que pueden hacer la mezcla y usar otro aliño
Para los diabéticos no lo aconsejo ya que la calabaza cocida tiene un índice glucémico alto así que, a pesar de que aporta mucha fibra que ralentiza la absorción de la misma, no es recomendable.








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