Enfermedad inflamatoria intestinal: ¡Sí a probióticos y omega-3!

¿Tienes una EII? Conoce qué es, sus síntomas y aprende a reducir sus efectos con tratamientos probióticos y de omega-3 para protegerte. ¡Funcionan!

Convivo con una enfermedad inflamatoria intestinal y no mejora con medicación, ¿qué hago?

Muchos nos preguntan en la farmacia qué pueden hacer y tomar en casos repetidos de dolor abdominal, pérdida de apetito y pérdida de peso entre otras. ¿Es tu caso? pues puedes estar ante la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) que altera la capacidad del organismo para digerir los alimentos y absorber los nutrientes además de producir una sintomatología compleja que puede ser un problema para desarrollar tu día a día. Vamos a contarte cómo puedes mejorar sus síntomas y reducir el efecto sobre el sistema digestivo de forma natural con tratamientos probióticos y otros suplementos como los omega-3 que actuarán como protectores de tu maltrecho intestino.

Lo primero como siempre es recordarte que si comienzas a tener síntomas o molestias en tu sistema digestivo acudas a tu médico de cabecera para que te haga un diagnóstico correcto. Es muy importante identificar la enfermedad inflamatoria intestinal a tiempo, y para eso, te debe revisar un especialista médico que prescriba el tratamiento farmacológico adecuado en caso de ser necesario.

Las recomendaciones que os vamos a hacer son recomendaciones dietéticas que no sustituyen al tratamiento farmacológico que os indique el médico pero que sí que puede mejorar vuestro estado general, potenciar el efecto del tratamiento farmacológico y alargar los periodos entre los brotes de la enfermedad.

Qué es la enfermedad inflamatoria intestinal

Bajo el concepto de EII o enfermedad inflamatoria intestinal se engloban patologías muy frecuentes como: la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn además de otros procesos inflamatorios crónicos intestinales cuyas características histológicas no cuadra claramente con ni con la colitis ulcerosa ni con la enfermedad de Crohn considerándose EII intermedias entre ambas. Las EII son enfermedades del intestino que se caracterizan por ser autoinmunes, inflamatorias y crónicas. Todas las EII alteran la digestión de los alimentos y reducen la capacidad de absorción de los nutrientes por parte del organismo debido a que se ve afectada la funcionalidad del sistema digestivo.

Las EII son enfermedades complejas afectando, muchas veces, a otros órganos y tejidos ajenos al sistema digestivo como problemas inflamatorios en la piel, articulaciones… esto es debido a que las EII tienen un origen autoinmune, es decir, por diversos motivos, nuestro propio sistema inmune, reconoce los tejidos del sistema digestivo, piel, articulaciones… como extraños a nosotros mismos y los ataca produciendo estos procesos inflamatorios.

Diferencia entre colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn

Como indica la Confederación ACCU Crohn y Colitis ulcerosa en su artículo sobre la enfermedad inflamatoria intestinal, en España se dan más casos de colitis ulcerosa (58%) que de Crohn (42%). Aunque las dos son enfermedades del aparato digestivo y comparten muchos síntomas, se diferencian en algunos aspectos clínicos y patológicos como éstos:

  • Áreas afectadas: mientras el mal de Crohn puede afectar a cualquier parte del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, la colitis ulcerosa se limita al colon.
  • Lesiones: la enfermedad de Crohn afecta al intestino delgado y puede originar granulomas (masas en forma de esferas compuestas por células del sistema inmunitario que se agrupan cuando intentan aislar sustancias que el cuerpo no reconoce) y fístulas (fisuras que se abren en la piel o en las mucosas). La colitis ulcerosa en cambio no lesiona el intestino delgado ni causa granulomas o fístulas.
  • Profundidad de las lesiones: en la colitis ulcerosa, el proceso inflamatorio se limita a la mucosa que recubre la luz interna del intestino grueso no teniendo que verse afectado toda la extensión del mismo. En la enfermedad de Crohn el proceso inflamatorio afecta también a capas más profundas del tubo digestivo.

Podemos ver mejor las diferencias entre ambas en la siguiente infografía de Clínica Universidad Navarra

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Diferencias entre colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn

Síntomas de la colitis ulcerosa

Los síntomas de la colitis ulcerosa son varios y pueden manifestarse de forma gradual o aparecer de repente en brotes puntuales. Dependiendo de la extensión de la enfermedad y de la inflamación intestinal que haya los síntomas pueden variar, pero en líneas generales son éstos:

  • Diarrea: este aumento de agua en las deposiciones es uno de los síntomas más frecuentes de la colitis ulcerosa, puede estar causada por el propio proceso inflamatorio aunque también por alteraciones en la absorción del agua y los minerales. En estos casos, suele haber un mayor número de deposiciones con escaso volumen.
  • Dolor abdominal: suele aparecer en aquellos casos prolongados en el tiempo o graves. Se manifiesta en forma de cólicos y dolor abdominal intenso en la zona central , inferior o izquierda del abdomen.
  • Hemorragia rectal o rectorragia: la inflamación del intestino puede causar la aparición aislada o junto a las deposiciones de sangre. Si el brote es grave la cantidad de sangre puede aumentar. Esta sangre procede de las heridas o úlceras que se producen en la mucosa del colon siendo roja y pudiendo aparecer mezclada con gran cantidad de moco en las deposiciones.
  • Fiebre: la inflamación puede ser suficiente para que aparezca la fiebre en cualquier circunstancia. Generalmente no es fiebre alta.
  • Anemia: consecuencia directa de las hemorragias ocasionadas por la inflamación intestinal, suelen manifestarse en forma de malestar general, cansancio, fatiga, irritabilidad o palidez en la piel.
  • Pérdida de peso: las alteraciones de la mucosa intestinal llevan a una reducción de la capacidad de absorción de nutrientes lo que se traduce en una pérdida de peso.
  • Alteraciones psicológicas: aunque la colitis ulcerosa no sea una enfermedad mental, puede producir alteraciones en el estado emocional del paciente afectando directamente a su autoestima y causando estrés psicosocial en circunstancias en público. Estas alteraciones, se deben, fundamentalmente, a que su ritmo de vida se ve alterado y condicionado.
  • Otros síntomas: dolor anal, urgencia en la evacuación (no cesa si con el descanso nocturno), sensación de evacuación incompleta, inflamación en piel, ojos, articulaciones…

Síntomas de la enfermedad de Crohn

En el caso de la enfermedad de Crohn sus síntomas son muy parecidos a los de la colitis ulcerosa, aunque pueden ser muy diferentes entre un paciente y otro. En general, hay presencia de cólicos, dolor abdominal, episodios de diarrea y/o de estreñimiento, fiebre, pérdida de peso e hinchazón, dolor anal o secreciones, lesiones en la piel, fístulas, e incluso, dolor en las articulaciones provocando en los casos más extremos artritis.

Dieta para reducir la inflamación intestinal

El control de la dieta es muy importante en las enfermedades inflamatorias intestinales. Llevar una dieta adecuada, baja en residuos, es muy importante en situaciones de brote de la enfermedad. Después dependerá del grado de remisión al que se llegue pudiendo tener una alimentación más normalizada.

Una dieta baja en residuos es una dieta con poca fibra insoluble que también conviene acompañar de procesos culinarios de elaboración simples y con bajo contenido de grasa para no dificultar el proceso digestivo. Es la típica dieta que se sigue en situaciones de colitis:

  • Cereales: No tomar cereales integrales ya que contienen mucha fibra insoluble. Consumir pan blanco, arroz blanco y harinas refinadas.
  • Legumbres: En brotes fuertes es mejor no consumirlas y en estados leves o cercanas a la remisión es aconsejable su consumo por su contenido en fibra soluble y folatos pero es aconsejable eliminar la piel de las mismas pasándolas por un pasapurés eliminando así gran parte de la fibra insoluble y mejorando su digestibilidad
  • Lácteos: Aunque no seas intolerante a la lactosa, en una situación de brote o colitis, debes eliminar la lactosa. Según mejore la situación se van introduciendo los lácteos progresivamente empezando por los productos lácteos fermentados (yogur, kefir, queso…) que contienen menos lactosa y finalmente se puede tomar la leche.
  • Fruta: En situación de brote o fuerte colitis se aconsejan frutas como el plátano o manzana asada. En función de la mejoría se introducen zumos naturales colados de frutas y, en remisión, hay que tener control en el consumo de frutas con gran cantidad de fibra insoluble como los higos, caquis, ciruelas, dátiles… El consumo de zumos naturales colados es una buena recomendación para no disminuir el consumo de fruta.
  • Verduras y hortalizas: En situación de brote se restringe su consumo pero según llegue la mejoría, se aconseja tomar purés de verduras pasados por el pasapurés para eliminar parte de la insoluble y beneficiarnos de la fibra soluble que contienen. Las primeras verduras a introducir por su fácil digestión y su menor contenido en fibra insoluble serían: patata, zanahoria, calabacín, calabaza, cebolla…
  • Carnes y pescados: Se pueden consumir sin problemas con preferencia del pescado sobre la carne y usando procesos de elaboración simples que requieran poca adición de grasas: plancha, hervido, asado… El pescado azul es muy interesante que esté presente en las dietas de personas con EII. Los embutidos suelen ser difíciles de digerir. Los mejor tolerados serían el jamón cocido o serrano pero es importante mirar las etiquetas de los ingredientes de los mismos ya que muchas veces llevan aditivos que no convienen como lactosa, azúcares o son muy grasos.
  • Grasas: Reducir su consumo. Mejor consumir aceites ricos en ácidos grasos poliinsaturados: aceite de semillas de girasol, calabaza, nuez, oliva…

Al final es el propio paciente el que aprende, con su propia experiencia, el que aprende lo que le sienta mejor o peor. Si se diagnostican intolerancias alimenticias, hay que tenerlas en cuenta a la hora de plantear la dieta más adecuada.

Normalmente con una dieta bien cuidada como ésta y su tratamiento médico específico las EII moderan sus síntomas y los momentos críticos pueden espaciarse en el tiempo, pero hay veces en que puede atacar una crisis puntual y que no sepamos qué hacer. Sigue leyendo y te contamos cómo afrontar una crisis de obstrucción intestinal de forma natural.

¿Qué hago si tengo una crisis de obstrucción intestinal?

Si padeces alguna de las enfermedades inflamatorias intestinales que te hemos comentado anteriormente, puedes sufrir de manera puntual o con periodicidad, una crisis de obstrucción intestinal. Entonces, ¿qué hacemos?.

Lo principal es acudir a tu médico para que pueda evaluar la intensidad de tu brote, pero al mismo tiempo, puedes llevar una dieta baja en residuos como la que te hemos comentado, es decir, con poca fibra insoluble para que no “tapone” el intestino que está inflamado. El objetivo es comer alimentos bajos en dichas fibras y fáciles de digerir.

Pero ¿qué es la fibra insoluble y soluble de los alimentos? La fibra soluble es aquella que atrae el agua y se convierte en gel durante la digestión, esto disminuye la velocidad del proceso digestivo. Además, la fibra soluble es alimento de la flora bacteriana intestinal que tenemos que potenciar. En cambio, la fibra insoluble es aquella que aporta volumen a las heces y ayuda a que los alimentos pasen más rápidamente por el intestino.

Por tanto, si tienes una crisis de obstrucción intestinal deberás ingerir alimentos de fácil digestión y con pocos residuos tras la misma. Ya te explicamos en qué consiste esta dieta pero toma nota de algunos alimentos más concretos que pueden ayudarte:

  • Avena y mijo: un cereal muy nutritivo y rico en fibra soluble que protegerá tu intestino y favorecerá su buen funcionamiento. Preferiblemente pelados o no integrales.
  • Tapioca: es una harina nutritiva y rica en mucílagos que suavizan y desinflaman el intestino. Tómala hervida en caldo.
  • Castaña: es un suave astringente y regulador del tránsito.
  • Algarroba: rica en hidratos de carbono y taninos de acción astringente.
  • Okra: suaviza y protege la mucosa intestinal.
  • Yogur: incrementa las defensas antiinfecciosas del tracto digestivo.

Los probióticos: clave para patologías digestivas

Recientes estudios demuestran que los tratamientos con probióticos en casos de patologías digestivas, como las enfermedades inflamatorias intestinales, alergias alimentarias, intolerancias,… pueden manipular la flora bacteriana produciendo un efecto inmunomodulador de la respuesta inflamatoria y mejorando así los síntomas. Estos preparados a base de bacterias vivas beneficiosas se utilizan para reemplazar la flora intestinal alterada en los procesos de inflamación del tracto intestinal.

Los probióticos son microorganismos vivos usados en forma de suplementos alimenticios que mejoran el equilibrio microbiano en el intestino y tienen efectos beneficiosos para la salud. Pero entonces, ¿en qué favorece tomar probióticos?

  • Refuerza la barrera intestinal: reduciendo la permeabilidad y el paso de bacterias perjudiciales para el intestino a través de la mucosa.
  • Suprime la inflamación intestinal: ciertas cepas de Lactobacillus y Bifidus ayudan a la disminución de citocinas proinflamatorias en el intestino y por tanto, a prevenir la inflamación.
  • Actúa en el sistema inmunitario: aumenta las defensas y actúa con efectividad durante una inflamación para reducir la permeabilidad de los tejidos del intestino. Ten en cuenta que la flora intestinal es la primera barrera de defensa de nuestro sistema inmunitario. Si esta primera barrera es fuerte y funciona bien, modula todas las respuestas inmunes posteriores siendo muy recomendable mantener una correcta flora intestinal en caso de padecer enfermedades autoinmunes y/o alergias.
  • Ayuda al metabolismo: favorece la digestión de la comida y evita la aparición de síntomas molestos como gases, pesadez o dolores estomacales incluso mejora situaciones de intolerancias alimentarias al contribuir en los procesos digestivos.

Hoy día, existen preparados probióticos con indicaciones específicas para casos de EII.

Mejora tu EII con los ácidos grasos Omega-3

Los suplementos en ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 son muy importantes como reguladores en enfermedades inflamatorias intestinales. Complementar tu tratamiento farmacológico con estos suplementos te puede ayudar a reducir sus síntomas porque actúan como sustratos para la producción de sustancias antiinflamatorias.

Tanto los omega-3 como los omega-6 son precursores de eicosanoides que actúan en los procesos inflamatorios. Los omega-6 se transforman en sustancias que promueven la inflamación y en sustancias que actúan como inflamatorios. Los omega-3, por contra, sólo se transforman en sustancias antiinflamatorias. Es por ello, que es muy recomendable el suplemento de omega-3 para mejorar enfermedades crónicas que cursan con inflamación como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn. Además modulan el funcionamiento del sistema inmune y fortalecen las mucosas.

El consumo de omega-3 en nuestra dieta es minoritario con respecto a los omega-6. Ni consumiendo a diario pescado azul se llegan a las cantidades necesarias de omega-3 en nuestro organismo para alcanzar los resultados deseados. Se recomienda el suplemento de unos 2-4 g diarios de omega-3, preferiblemente obtenido a partir de algas marinas, krill del Antártico o pescado azul de pequeño tamaño obtenido de aguas limpias. Estos aceites de origen marino contienen EPA y DHA con función antiinflamatoria directa mientras los omega-3 de origen vegetal contiene ALA que funciona como precursor del EPA y DHA.

En otro artículo os hablaremos de las diferencias entre los distintos omega-3 del mercado y cómo elegir el adecuado para cada enfermedad inflamatoria intestinal concreta. En el caso de EII interesa que contenga más EPA que DHA… ¿quieres saber más? Próximamente en el blog de farmacia.bio.

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