Chocolate crudo, el nuevo súper alimento que debes probar

El chocolate crudo, ese fantástico alimento que te hará cambiar la forma en la que te enfrentas al cacao. ¿En serio? ¿crudo? Te lo aseguro ¡disfrutarás!

¿Chocolate? Sí, por favor, pero chocolate crudo

El chocolate… ese fantástico pecado que esconde tantos misterios. Muchos de nosotros lo comemos continuamente en su forma más extendida, las tabletas, pero ¿has probado alguna vez el chocolate crudo? Déjame decirte que el porcentaje de cacao que contienen las tabletas más vendidas, las de chocolate con leche, está por debajo del 30 % y, permíteme el atrevimiento, es un formato que lo desvirtualiza, porque nos priva de todos sus beneficios.

El cacao debería ser ascendido de pecado a superalimento (guiño, guiño), porque son tantas las ventajas de su consumo que no podemos permitir relegarlo a algo ocasional. Deberíamos darle las gracias al pueblo mejicano original, por dárselo a probar a Colón, a este último, por sentirse suficientemente impresionado por su sabor como para hablar de ello y a Hernán Cortés por traer el primer cargamento hasta España. Sin embargo, en la actualidad sigue sorprendiéndonos su riqueza biológica y la multitud de formas en que podemos ingerirlo.

¿Qué es el cacao crudo?

Aquí está la cuestión y la pregunta idónea ya que este chocolate crudo se llama así por que no «sufre» en su elaboración. Aunque quizá deberíamos quitar las comillas, ya que realmente el cacao crudo se llama así porque no está manipulado ni calentado a elevadísimas temperaturas, lo que le hace mantener todas las propiedades básicas, nutrientes, antioxidantes,… Además no recibe una carga de azúcar, manteniendo ese amargor tan característico de este alimento.

Para hacer el chocolate comercial se cogen los granos del cacao antes de que fermenten, se tuestan, se muelen, se presionan y se mezclan con grasas y azúcares ¿Y esto en el cacao crudo o chocolate crudo cómo se hace? Similar, pero sin tostar, sino dejándolos secar al aire libre, al sol, para que se sequen naturalmente y en temperaturas inferiores a 42º.

¿Tan bueno es el chocolate crudo?

El chocolate crudo estimula el sistema nervioso aportando bienestar, produciendo endorfinas y mejorando el estado de ánimo; estimula el sistema digestivo, alivia el estreñimiento, contiene antioxidantes, mejora la salud cardiovascular, reduce el colesterol y los triglicéridos y ayuda a cuidar la línea; más no se le puede pedir. Pero lo más importante es cómo debemos tomar el chocolate para aprovechar todo lo que este nos ofrece, y es que: ¿qué pensaría aquel pueblo indígena si supiera cómo y de qué forma hemos conseguido desaprovechar tanto algo tan bueno?

Si el cacao es un alimento tan saludable, no es porque comer chocolate en sí sea una buena opción, al menos no en todas sus versiones. Es saludable porque las semillas de cacao, en crudo, contienen potasio, vitaminas, magnesio (uno de los elementos que más escasea en nuestras dietas), calcio, fósforo, hierro y cobre, pero no así una tableta de chocolate con leche, que apenas contiene un poco de cacao y un mucho de azúcar refinado. Entonces, chocolate sí, cuanto quieras, pero mejor chocolate crudo.

Algunos ya lo sabían…

De un tiempo a esta parte, han sido muchos los cocineros que incluso se han atrevido a introducir este manjar en sus platos salados, rompiendo un poco la norma que asocia al chocolate con algo dulce, un postre, una golosina o un antojo. Un gesto que debemos agradecerles. Aunque ya fueron los centros de estética hace años los que quisieron trascender las barreras de sus beneficios gastronómicos para empezar a descubrirnos otros nuevos, por ejemplo, para la piel. El aceite que se obtiene de las semillas del cacao es muy nutritivo y revitalizante, y eso, junto con su embriagador aroma, hace que las envolturas en chocolate, con todas sus variantes, supongan un auténtico placer para los sentidos. Sí, y también muy recomendables para el cuidado de tu piel.

¿Comparamos el chocolate crudo con el procesado?

Hasta ahora, solo te he nombrado las bondades de este grano pecaminoso, pero ¿crees que puedes hacerte una idea de sus ventajas? Voy a ayudarte con algo sencillo, las comparaciones. Veamos: el cacao crudo no solo posee antioxidantes, como te decía antes, sino que contiene la mayor cantidad de ellos que se ha podido encontrar en un alimento, y si hablamos de los flavonoides, por concretar un poco, contiene 14 veces más cantidad que el vino tinto y hasta 21 veces más que el té verde.

Bueno, creo que ya he captado tu atención. Como curiosidad te diré que las semillas del cacao tienen un tamaño entre dátiles y almendras, se encuentran dentro de la vaina y siempre en un número par, aunque esto solo es anecdótico. Las personas que cultivan los árboles (cuyo nombre es tan pegadizo como Theobroma cacao, el del árbol, claro), suelen tostar sus semillas para venderlas y resulta costoso encontrar a alguien que las fermente y las venda crudas. Para ello las sumergen en agua durante la noche para que fermenten ligeramente.

Semillas de cacao

Semillas de cacao

En la actualidad, es relativamente sencillo encontrar cacao crudo en tiendas especializadas (como la nuestra), en polvo o granulado, y ni que decir tiene que será mucho mejor si proviene de agricultura ecológica, aunque eso es una opción. Según un estudio realizado en Nueva York, la mejor forma de tomarlo es disuelto en leche y caliente, aunque hay otras muchas formas. Si para mejorar el estado de tu piel y tu silueta acostumbras a preparar batidos por las mañanas para desayunar más sano, puedes añadirles una cucharadita de café de cacao crudo en polvo, y sin duda multiplicarás sus beneficios.

¿Cómo tomarlo? Recetas con chocolate crudo

Puedes, por ejemplo, poner en un vaso una cucharada sopera de lino dorado, otra de sésamo crudo y una tercera de semillas de chía; le añades agua y lo dejas toda la noche en la nevera para que se ablanden. Al día siguiente, metes la mezcla en la batidora, le pones una cucharada de levadura de cerveza y otra de panela para endulzar, añades el cacao y la leche vegetal que prefieras y listo para batir. Un súper desayuno que mejorará tu salud, tu línea y tu piel.

Una opción caliente sería: pones a calentar en un cazo un litro de leche descremada o light, introduces una ramita de canela, una cucharada de panela o media de miel cruda para endulzar, dos cucharadas de fécula de maíz (agrégalas cuando esté a punto de hervir) y otras dos de cacao, delicioso. Si eres de los más atrevidos, te recomiendo que lo pruebes también con una pizca de cayena molida, que le dará un toque picante que seguro te sorprende.

Voy a darte una tercera receta, para que te hagas una idea de todas sus posibilidades y porque, por sus beneficios, te conviene conocerla. Se trata de un batido y necesitas: 2 cucharadas de cacao crudo, 2 o 3 cucharadas de semillas de cáñamo, 1 aguacate, 1 plátano congelado muy grande, 2 cucharadas de miel cruda, una pizca de sal rosa del Himalaya, entre media y una taza de agua, y si quieres que la consistencia sea como la de un smoothie, pon también unos cubitos de hielo. Mezcla todos los ingredientes (necesitarás una batidora de vaso u otra que sea potente) y deja el agua para el final, así puedes obtener la textura que más te guste. El batido resultante es un desayuno más que perfecto para cualquier día, sobre todo para aquellos que sean especialmente duros.

Ya sé que te he dicho tres, pero no se me puede olvidar explicarte cómo preparar una crema de cacao vegana y seguro que me lo agradeces cuando la pruebes (o tus hijos a ti). Necesitas 100 gramos de cacao puro, 100 gramos de avellanas crudas, 1 o 2 cucharadas soperas de azúcar de coco o sirope de arroz, 100 gramos de leche vegetal de arroz (o avena, si lo prefieres) y una cucharada de aceite de coco. Las avellanas deberías dejarlas a remojo durante unas horas antes de triturarlas con la batidora. Déjalas más o menos pulverizadas, según cómo te gusten los tropezones.

En un cazo, mezcla la leche vegetal, el aceite de coco, el cacao y las avellanas ya trituradas, a fuego suave. Tendrás que removerlo durante unos 10 minutos para que se quede homogéneo, y entonces apagas el fuego. Añade el azúcar y sigue removiendo para que se integre. En un tarro de cristal, vierte toda la mezcla y ponlo en la nevera, te durará unos seis días. Pruébalo en tostadas, galletas o bocadillos: un placer.

A pesar de todo y si no eres de las golosas, el cacao crudo tiene un sabor con un puntito de amargor. Solemos asociarlo a comidas dulces, pero es justo por eso por lo que te invito a probarlo con tus salsas habituales para carnes (con la ternera, bastante bien, y puedes encontrar muchas recetas disponibles), verás que les da un toque muy acertado y así podrás incluirlo en tu dieta de forma habitual sin que te cueste.

Semillas de cacao

Semillas de cacao

Algún inconveniente tendrá ¿no?

Sabía que lo estabas pensando, y sí, alguno tendrá, sobre todo porque es estimulante y aunque lo sea en menor medida que el café, su alto consumo podría perjudicar a las personas con nerviosismo o hipertensión arterial, a las que padecen insomnio y a los niños, sobre todo si sufren hiperactividad. Tampoco es recomendable que lo tomes en exceso si tienes hemorroides o si estás embarazada o dando el pecho. Si eres sensible a la cafeína, toma solo por las mañanas o hasta el mediodía, para que no te afecte en el descanso ni te quite el sueño.

Para todos aquellos de vosotros que sigáis las recomendaciones de una vida sana y una dieta equilibrada, alimentadas por la convicción de que «somos lo que comemos», os invito a disfrutar de todo lo que la naturaleza nos ofrece, sin procesar, sin refinar y sin adulterar.

Cuida de ti y de los tuyos, añade el chocolate crudo en tu dieta y disfruta de todas sus maravillas.

2 Comentarios

Maria

Hol! Compré granos enteros de cacao y no sé cómo puedo pasarlos a polvo para hacer las recetas del artículo, me podrías ayudar? Muchas gracias!!!! Saludos

Responder

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*