Insolación: cómo prevenirla, sus síntomas y soluciones

En verano se multiplica el riesgo de sufrir una insolación y puede tener graves consecuencias. Descubre como prevenirla y cómo actuar ante un golpe de calor.

Insolación: prevención, síntomas y solución

En verano pasamos mucho más tiempo del habitual al sol, en playas, piscinas o entornos naturales y nuestro cuerpo soporta temperaturas más altas, que en ocasiones pueden superar los 40 grados en algunas zonas en las horas más críticas del día. Si no mantenemos el cuerpo correctamente hidratado se multiplica el riesgo de sufrir una insolación. 

Una insolación es el aumento de la temperatura corporal por encima del valor hipotalámico normal producido sobretodo por un fallo de los sistemas de evacuación de calor de nuestro organismo. Aparece especialmente cuando nuestro cuerpo no es capaz de auto-enfriarse manteniéndose a una temperatura baja debido a que se ha calentado demasiado, fruto en especial de la existencia de una temperatura ambiente muy elevada y del contacto directo con el sol.

Simplemente con leer esta definición se nos vienen a la cabeza hábitos para prevenirla, pero vamos a conocerla a fondo, sus causas, sus síntomas y cómo actuar ante una insolación. 

Causas de la insolación

Hábitos como la exposición prolongada a altas temperaturas, la poca hidratación, el ejercicio físico intenso o la ausencia de protección solar causan un aumento de temperatura en nuestro cuerpo.  

Al aumentar la temperatura corporal, el cuerpo suda para mantenerse fresco. Si la temperatura exterior es muy alta, nuestro cuerpo expulsa el sudor de manera más lenta, lo que conlleva que no se refresque lo suficiente. 

Durante el proceso de sudoración, y ante la falta de hidratación, el cuerpo, pierde agua, sales minerales esenciales como el sodio y el potasio y electrolitos. 

La glándula pituitaria segrega la hormona antidiurética para permitir que los riñones reabsorban el agua, por lo que la orina se concentra más. Si persisten el calor o el esfuerzo físico, el sistema nervioso simpático se satura y dejan de ser efectivos los sistemas de termorregulación. Entonces, pueden aparecer patologías como la insolación o el golpe de calor.

Síntomas de la insolación

Podemos clasificar los síntomas de la insolación en síntomas leves y síntomas graves.

Los síntomas leves son:

  • Sudoración corporal 
  • Piel enrojecida y caliente
  • Deshidratación y sed intensa 

Si, ante estos síntomas no actuamos, pueden aparecer los síntomas más graves

  • Dolor de cabeza y mareos
  • Ampollas y quemaduras 
  • Calambres
  • Sensación de debilidad 
  • Fiebre y aumento de la temperatura corporal, que puede llegar hasta los 45ºC
  • Alteración de la conciencia o desorientación

A quién afecta más frecuentemente 

Según los datos de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, Semergen, el 80% de las personas que sufren un golpe de calor tienen más de 65 años. Los ancianos son más susceptibles de padecer un suceso relacionado con el calor debido a los cambios intrínsecos en su sistema regulatorio y a la interacción que provoca la mayor toma de medicamentos con la homeostasis, que al estar afectada, no permite que funcionen adecuadamente todos los mecanismos que se ponen en marcha cuando aumenta la temperatura corporal.

Además engloba en la población vulnerable a niños menores de 4 años, personas con sobrepeso, mujeres embarazadas, enfermos crónicos y personas con discapacidad. 

Cómo actuar ante una insolación 

Al reconocer cualquiera de los síntomas de una insolación hay que intentar bajar la temperatura corporal poco a poco. Si se baja de forma brusca, por ejemplo con chapuzón en la piscina, el cambio brusco de temperatura puede llegar a producir la muerte.

Se recomienda seguir los siguientes pasos:  

  • Llevar a la persona afectada a un lugar con sombra y lo más fresco posible.
  • Colocarla en posición semisentada, con la cabeza levantada para favorecer la respiración y que pueda entrar aire.
  • Quitarle algo de ropa y utilizar compresas de agua fría en la frente, la nuca, el cuello y otras partes del cuerpo para disminuir su temperatura corporal.
  • Debe beber agua fresca (le ayudará a bajar la temperatura corporal) para rehidratarse, siempre a pequeños sorbos
  • Si la persona afectada llega a perder el conocimiento, hay que tumbarla con las piernas flexionadas y llamar inmediatamente a urgencias.

Consejos para prevenirla  

  • Evitar la exposición al sol prolongada.
  • Beber mucha agua para combatir la deshidratación.
  • Evitar el ejercicio físico al aire libre entre las 12 del mediodía y las 5 de la tarde.
  • Usar vestimenta ligera, preferiblemente de algodón, de color claro y sombreros y/o gorras.
  • Usar protección solar.
  • No dejar nunca a niños, personas mayores o animales domésticos en un coche aparcado, aunque sea un espacio corto de tiempo ni aunque el vehículo esté situado a la sombra. 

La insolación en los niños

Los niños pequeños son especialmente vulnerables a las insolaciones, ya que su organismo todavía no ha aprendido a regular los cambios extremos de temperatura. Tanto su sistema inmunológico y otras partes de su cuerpo, como la piel, aún no tienen la resistencia necesaria para soportar los cambios bruscos de temperatura. 

Si prevés pasar bastante rato al sol con niños, se recomienda: 

  • Que la exposición no supere las 2 horas.
  • Ofrecerles agua de forma frecuente.
  • Protegerles con cremas, con asiduidad y gorras.
  • Evitar que se expongan al sol en horas punta de calor o que realicen actividades físicas.
  • Cuidar su alimentación fomentando el consumo de frutas y verduras fraccionadas a lo largo del día y en cantidades moderadas. 
  • Prestar atención a su estado de ánimo. 

Si tu hijo se muestra fatigado, apático o débil sin motivo alguno, puede que haya perdido sales minerales y agua. Debes acudir a un médico y mientras tanto, intentar bajar su temperatura corporal mediante compresas o paños fríos. El pecho, el cuello y la cabeza son lugares esenciales, además de los muslos y los brazos. 

Como hemos visto, los consejos para evitar una insolación son bastante sencillos de cumplir y las consecuencias que tiene la exposición al sol pueden ser graves, en los mayores y en los niños, mucho más. Debemos estar atentos a los posibles indicios y aplicar los consejos de actuación ante una insolación. Si te surge alguna duda, tu farmacéutico , como profesional de la salud, puede ayudar tanto a las personas sanas como a aquellos grupos que presentan mayor riesgo frente al calor, con recomendaciones que eviten el desarrollo de cualquier patología. Siéntete con confianza, preguntale. En estos casos, toda precaución es poca.

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