El ajo es el bulbo de la planta Allium sativum L. y es muy cultivado y consumido en la cocina tradicional española.

La mayoría de las propiedades medicinales que tienen se asocia al consumo en crudo y machacado del ajo o extractos encapsulados preparados para ello. El motivo es que muchos de sus principios activos se terminan de formar al machacar el ajo crudo y que sus precursores tomen contacto con enzimas que contiene el mismo ajo. Es el caso del ajoeno y la alicina.

Beneficios del ajo

Uno de los principales usos del ajo es para mejorar o prevenir enfermedades cardiovasculares de todo tipo. El ajoeno y la alicina tienen varios efectos a nivel circulatorio como su capacidad para fluidificar la sangre evitando trombos o su poder hipotensor (al favorecer la eliminación de sodio por la orina) siendo recomendable para evitar infartos de miocardio o ictus cerebrales o, incluso, para mejorar la hemorroides. Por otro lado aportan flavonoides antioxidantes como la quercetina o la rutina que evitan la formación y oxidación de las placas de ateroma ayudando a controlar lo niveles de colesterol en sangre.

Otra de sus grandes aplicaciones es como antiséptico y antibacteriano siendo útil en infecciones virales, bacterianas y fúngicas. Su consumo diario en crudo contribuye a la curación de procesos infecciosos y a evitar las recaídas. Además en procesos infecciosos que afectan al sistema respiratorio ayuda de otra manera ya que también actúa como expectorante fluidificando la mucosidad. Por último, y para terminar de ayudar a luchar contra las infecciones, aporta vitamina B6 o piridoxina que estimula el sistema inmune.

El consumo del ajo crudo favorece la eliminación del ácido úrico y sodio por la orina por su efecto diurético por lo que también sería recomendable su consumo en enfermos de gota.

También es beneficioso en enfermedades como la diabetes, artritis… El problema es su mal sabor ya deben tomarse al menos 2 dientes de ajo o más crudos y machacados al día para notar sus efectos pero existen preparados que contienen sus extractos activos encapsulados para hacer más fácil su consumo.

A nivel dermatológico se han usado clásicamente para eliminar callos, verrugas, curar infecciones de hongos… siendo claramente útiles para ello pero pueden producir reacciones o quemaduras molestas por lo que no recomendamos este uso salvo que se haga bajo control médico.

Para conseguir cualquiera de sus efectos beneficiosos debemos buscar ajos de calidad frescos o preparados dietéticos de marcas que nos garanticen los resultados y, a ser posibles, BIO.


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